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París: arte, moda y cultura, a pesar de la pandemia

Pocas veces se tiene el privilegio de viajar para inspirarse, y menos aún durante una pandemia. Y si además coincide con exposiciones maravillosos en el ámbito del diseño, la moda y el arte, solo queda preparar las maletas. En este caso, gracias al IED Barcelonay al viaje sobre moda y cultura que hicimos una vez más con el Master in Fashion ManagementParís es siempre un destino ideal para esto, para descubrirla más allá de los cafés y la Torre Eiffel.

1 – El homenaje al maestro

El recorrido comenzó con la visita a un rincón poco conocido del barrio de Marais, la Fundación Azzedine Alaïa; pero demos un poco de contexto para entender el por qué de esta muestra: Cristóbal Balenciaga, modisto y diseñador vasco que desarrolló su carrera en París, abandonó la alta costura en 1968 porque el llamado prêt-à-porter no era algo que le interesara. Para él, cada pieza era una creación única, a medida de la persona que la llevaría, y cuidada al detalle. Esto es exactamente lo que se respira en la exposición “Azzedine Alaïa Collector – Alaïa and Balenciaga. Sculptors of Shape”, que bajo la dirección de Olivier Saillard, se puede ver en este momento en la mencionada Fundación.

Un tributo de quien, siendo un diseñador bastante joven, se encontró con la posibilidad de retocar la colección de Balenciaga, pero que al verla, dijo literalmente “Supe que nadie tenía el derecho de hacer eso”. Así, Azzedine Alaïa comenzó a reunir numerosas creaciones de Balenciaga (hasta el punto de ofrecerle piezas nuevas a clientas a cambio de los vestidos del modisto vasco, en lugar de modificarlos), muchas de las cuales se pueden ver en la exposición, y que seguramente no hubieran sido conservadas sin su iniciativa.

La muestra es una maravilla, en contenido y forma: a modo de un vestidor enorme, separadas por sutiles telas blancas semitransparentes, se pueden ver las piezas de Balenciaga y las de Alaïa que recuperan esa herencia. La iluminación acompaña un recorrido de blancos y negros que no son fáciles de olvidar. Además, en la planta superior de la fundación —la casa en donde vivió y trabajó el diseñador, fallecido en 2017, que hoy cuenta con librería y café al aire libre—, pueden verse bosquejos originales de Balenciaga, y algunos de sus desfiles. (Esta muestra iba a viajar al Museo Balenciaga de Getaria en julio de este año; se ha retrasado, pero seguramente pueda verse allí pronto).

Alaia_by_Gabriela_Pedranti

 

2 – La verdadera dimensión de las revistas de moda

El recorrido inspirador por París nos llevó hacia otro hito del mundo de las narrativas creativas (tanto escritas como visuales), como fueron las revistas de moda, en especial desde fines del siglo XIX hasta los años noventa del XX. En este caso, visitamos el Museo de las Artes Decorativas, para ver “Harper’s Bazaar, first in fashion”, un recorrido multisensorial sobre la historia y la importancia de una revista con más de 150 años de historia. Literatura, fotografía, política, arte y moda (algo que parece difícil de concebir si pensamos en muchas de las principales publicaciones de moda en la actualidad), formaron parte de una revista que realmente informaba, entretenía y atraía a sus lectoras.

La exposición tenía cierto hilo histórico, pero combinaba distintos elementos que la hacían totalmente inmersiva: los orígenes de reflexiones sobre modos de vestir y modas, en tapices y libros antiquísimos, las primeras portadas de la revista junto con prendas de aquella época, bosquejos y vestidos de diseñadores varios (desde Lanvin hasta John Galiano para Dior, YSL, Chanel, entre muchos otros), junto con creaciones icónicas (como las metalizadas de Courrèges y Dolce y Gabbana), hasta fotografías de Richard Avedon y pinturas de Andy Warhol. Escritoras que hace unos años están siendo redescubiertas (como por ejemplo, Carson McCullers), ya escribían en Harper’s Bazaar.

Al recorrer las salas, se disfrutaba de la gran investigación y selección detrás de la muestra, para generar una narrativa interesante y coherente, que atrae incluso a quienes no están especialmente interesados en la moda, pero sí en temas de comunicación, fotografía y arte. (El catálogo es una maravilla, puede conseguirse aquí).

 

harpers_by_gabriela_pedranti

 

3 - Un creador contemporáneo y divertido

La tercera visita que hicimos fue a un museo que no aparece en las guías típicas de París, el Palais de la Porte Doreé, en el Distrito XII. Sin embargo, ir hasta allí para ver la primera exposición exclusiva de Christian Louboutin en Francia tiene todo el sentido: el diseñador creció en ese barrio y cuando el Palais era el “Museo Nacional de Artes de África y Oceanía”, él ya recorría sus pasillos e incorporaba sus influencias.

 

Créditos: Palais de la Porte Dorée

Se trata de una propuesta que deslumbra: hay un hilo irónico que conduce toda la narrativa (como la capilla con vidrieras diseñadas especialmente para esta ocasión, o un paso procesional, casi como los de Sevilla, con un zapato transparente enorme y vestido de blanco en lugar de la virgen…), y todo con un tono de disfrute, seducción y alegría. El color rojo (¡obviamente!) se impone, y la música de diversas películas —las de Federico Fellini entre ellas, en la época en que contaba con Nino Rota—, ilustran los pasos y etapas de creación de los zapatos. Pero además, el mundo de inspiración (diverso, múltiple, fragmentado) de Louboutin está recreado por amigos y artistas de diversas partes del mundo. Los formatos también son sorprendentes, ya que varían de sala en sala, obligando a los visitantes a prestar atención de distintas maneras. Hay un espacio que no tiene desperdicio: la “Granny Room”, que aparentemente es la sala de una abuelita inglesa… pero si miramos “de otra manera”, en profundidad, prestando atención a los detallas, descubrimos otras cosas (¡muy sorprendentes!), tal como explica el vídeo que puede verse en la sala.

 

Créditos: Colleen Colleen's Paris

No falta un teatro con ecos de cabaret —creado especialmente para la exposición, por artesanos butaneses—, en el que aparecen, intercalados, Dita Von Teese e Iya Taoré; una muestra más de los cruces e intereses que influyen el trabajo de Louboutin.

“Fetiche”, la colaboración que hizo en 2007 con David Lynch (y que pudo verse en París y Moscú en ese momento) también tiene una sala en el Palais. Iluminada maravillosamente, la seducción y la inquietud se sienten con cada paso, mientras Isabella Rossellini canta “Blue Velvet”.

Como todo buen título, el nombre de la exposición revela su perspectiva, con ese misma propuesta lúdica y cómplice: “Christian Louboutin : L'Exhibition[niste]”. Podrá verse hasta enero de 2021 y el catálogo puede comprarse aquí.

 

Palais_de_la_Porte_Dore

 Créditos: Palais de la Porte Dorée

Palais_de_la_Porte_Doree

 Créditos: foto Cyril Zannettacci - Palais de la Porte Dorée

Palais_de_la_Porte_Doree

 Créditos: Palais de la Porte Dorée

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